Ciencia

Sensores de presión, que ayudan a la ciencia


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La ciencia no deja de sorprendernos y esto se debe a que las investigaciones en materia de salud no paran. Investigadores de los Estados Unidos y de Japón, lograron crear un sensor que funciona con presión, además es súper delgado y podría estarse utilizando para detectar el cáncer de mama. Esto fue develado por un artículo publicado por la revista especializada Nature Nanotechonoly. La novedad es que este nuevo sensor se puede deformar y hasta arrugarse, pero no pierde precisión alguna y por ello pueden ser utilizados en superficies que presentan alguna dificultad

Los sensores de presión aliados de la salud.

Una de las limitantes que tenían dispositivos desarrollados anteriormente era que al deformarse disminuía el nivel de precisión, pero los que se han desarrollando en la actualidad, son capaces de deformarse al deslizarse por superficies irregulares manteniendo su precisión, lo cual es un gran aporte al área sanitaria ya que por ejemplo estos sensores, podrían estar usándose en la piel humana la cual presenta una superficie poco uniforme.

Dentro de materiales que se emplean en los sensores de presión destacan nanatubos de grafeno, carbono y un polímero muy flexible. Todos estos elementos se combinan y crean fibras que van desde 300 hasta 690 nanómetros, los cuales se combinan a través de un tejido con el fin de crear una malla extremadamente fina con la que se diseño una matriz de sensor de 2 micrómetros de grosor que posee 144 puntos de presión medible. En diferentes demostraciones, estos innovadores han podido demostrar que las fibras cambian su alineación para adaptarse a las superficies irregulares, lo cual hace que la tensión se reduzca.

Esta invención, podría revolucionar el mundo de la salud ya que los médicos estarán en capacidad de detectar cáncer de mama, usando guantes de goma sensible a la presión. Otros investigadores en el mundo, se encuentran trabajando en la creación de sensores de presión pero hasta los momentos solos los equipos de investigadores de Estados Unidos y Japón, son los únicos que han podido logran tales ventajas en el diseño de los sensores.